lunes, 11 de mayo de 2009

La cadena de oro de Huáscar



Este es uno de los tesoros ocultos más famosos del antiguo Perú, aún hasta el día de hoy; pocos dudan de su existencia, ni siquiera los arqueólogos, aunque su localización aún ha sido infructuosa.

Cuenta la historia –avalada por decenas de registros de los cronistas españoles y mestizos de los primeros años de la conquista-, que el Inca Huayna Cápac, en el apogeo de su gobierno (y el momento de máxima expansión del Imperio), mandó fabricar en uno de los más grandes talleres de orfebrería, una "waskja" (cadena), de donde deriva el nombre de Huáscar (“cadena de oro”), de “ …unos 200 metros de largo y de un grosor del antebrazo”; otros cronistas fijan sus medidas en “350 pasos,…”, es decir, aproximadamente 700 pies y del grosor de la muñeca de un hombre - que bien ha podido ser fabricada en la orfebrería de Batan Orcco - y que en una fiesta, en la que debía tomar nombre el primogénito, en la Plaza Aukcaypata abarcó todo el contorno suspendida de las manos de los nobles.

En medio de cánticos e himnos al Sol, fue paseado el futuro heredero del trono; como diríamos, la ceremonia del bautizo o "sutichay", y siendo coronado posteriormente el Príncipe Huáscar como Inca, a la muerte de Huayna Cápac.

El Inca Huáscar llegó a ocupar, en el poco tiempo de su reinado el Palacio de Amaru Cancha, en cuzco (actual Universidad del Cusco, Capilla de Lourdes y el Templo de la Compañía de Jesús); en ese palacio era conservaba la cadena, en una sala sagrada: la de los Amarus o serpientes.

Tras iniciarse la guerra fratricida entre Huáscar y su hermano Atahualpa, que finalizó con la derrota del primero, y después de una carnicería espantosa, las huestes del nuevo Inca profanaron la ciudad sagrada, los templos y demás edificios; hallaron la cadena, y se supone, que comenzaron a conducirla rumbo a Quito.

En esos menesteres se hallaban cuando se produjo la captura de Atahualpa en Cajamarca; los súbditos del Inca apresado, se hallaban conduciendo la cadena, pesadamente, ya en las cercanías de Huaro, en la provincia de Quispicanchi, en la zona Sur Oriental Andina de la Región Cusco, constituyéndose en el eje principal de caminos entre el Altiplano y la Ciudad Imperial.

Los misteriosos Huaros
Huaro, fue asiento de unos sabios legendarios, el Señorío de los Waros; estos hechiceros fueron famosos por sus predicciones y leían el futuro en el fuego, soplando las llamas con larguísimos canutos de plata. Fueron también expertos curanderos y conocían las propiedades de una serie de plantas medicinales que usaban para curar las enfermedades. Varios cronistas describen al pueblo Yakarqa (?) de Waroq, como grupo de costumbres diferentes a los demás, destacando como célebres orfebres, hechiceros y adivinos, al extremo que los emperadores siempre los llevaban en sus campañas de conquista para que auguren acontecimientos y contrarresten sortilegios de los rivales. Cabe destacar que Batan Orcco, donde se elaboró la célebre cadena de Huáscar, pertenece precisamente a Señorío de los Waros.

Aquí describo una ceremonia Yakarqa: quince sacerdotes formaban círculo alrededor de una hoguera, provistos de phukunas (tubos) largas cuya boquilla era de oro, el cuerpo de plata y extremo de bronce que introducían a las brasas. El sumo sacerdote colocaba encima un cántaro de cuello largo (especie de puytu) e iniciaba invocaciones. Soplaban al unísono elevando las llamas y por el cuello asomaba un ser humanoide formado por las lenguas semimovientes que respondía las preguntas. “Qoillururmana”, mitad mito, mitad leyenda perteneciente a los Huaros y que al parecer debelaba el futuro del Imperio y de los siglos por venir, fue el más temido y reverenciado oráculo escuchado por las panacas inkas, hasta que Huayna Capac y Atahualpa lo develan, cuando se supo la noticia del arribo de los conquistadores españoles y el final del Imperio Inca. Se asegura que debido a eso, dejaron su testimonio de oro en las profundidades de aquella silenciosa laguna en la tierra de los sabios, allí donde se les apareció una vez el espíritu del sabio mayor de los Waros: Wanka Killi.

¿Dónde está escondida la cadena?
Cuando ya se supo de la invasión española y de la codicia de éstos, de sus tremendas exigencias y sed de oro; fue entonces que se recibió la orden de sepultar la cadena, lo cual pudo haberse hecho en la laguna próxima a Canincunca, (Q´oyllururmana), también llamada como laguna de Urcos, aunque varios historiadores apuntan a otras de las lagunas próximas. Desde entonces, y principalmente durante la colonia y entrado el siglo XIX, se han contado por decenas las empresas particulares que han tratado de desaguar la laguna, sin éxito, buscando la mítica cadena aúrea; según se sabe, algunos arqueólogos lo han intentado por última vez, no hace más de 4 años.

El tesoro oculto de Batan Orcco
Al parecer, la cadena de Huáscar no es el único tesoro oculto en la comarca: según el testimonio oral de los ancianos de mayor longevidad de Huaro, el mito de la colina de Batan Orcco u Orcco Marán, trata de explicar el desarrollo de una cultura simbiótica de las influencias: Chavín, Tihuanaco y Nazca. En la que se desarrollaba actividades como la agroalfarería, la orfebrería y la metalurgia de gran trascendencia en el mundo precolombino. Los huareños destacaron también por el alto nivel de perfeccionamiento de sus herramientas de producción y de guerra, para desarrollar una próspera agricultura y una milicia idónea para conjurar las amenazas de invasión y sometimiento.

Entre los productos cultivados de mayor relevancia figura el maíz, en su rica variedad de: wina (amarillo), paraccay (blanco), cchullpi, sacsa, chaminco, pesqoruntu, urquillos; los mejores del valle del Vilcanota. En reconocimiento a este preciado producto elaboraron réplicas de maíz en oro macizo, así como otras alegorías, para su pleitesía.

Refiere el mito que a raíz de la presencia de los peninsulares sintieron profunda discriminación racial y social, así como percibieron la insaciable ambición de saquear todas las reliquias de oro y plata, patrimonio invalorable de los huareños.
Los Curacas, sabios ancianos de la época, ordenaron a sus huestes esconder en el Templo de Batan Orcco la vasta riqueza que se encontraba a merced de los invasores, para evitar la lujuriosa e inmisericorde profanación de sus deidades.

Desde entonces se encuentran custodiados por dos “Amarus”, ubicados en los extremos de la puerta principal de acceso al templo, de miradas flamígeras y furiosas que impiden el paso de las personas malévolas. Para confundir a los sacrílegos, los “Amarus”, - deidades menores de admirable astucia-, cuando están dormidos parecen estar despiertos y cuando están despiertos parecen estar dormidos; evitando el saqueo de las riquezas que se encuentran en las entrañas del Templo.

Los feligreses del Templo de Batan Orcco podían tomar algunos objetos de valor para satisfacer sus necesidades básicas, pero no debían ambicionar desmesuradamente, porque los “Amarus” se encargaban de eliminarlos ferozmente, evitando la contaminación del recinto sagrado y de las buenas costumbres del pueblo.

Una vez en custodia las reliquias de Huaro, las puertas del Templo eran abiertas, solamente para sus feligreses, en las fiestas más relevantes del pueblo, para las ceremonias de culto a sus deidades, y para realizar el inventario del patrimonio existente.

El Templo era administrado por los Curacas, por tanto, la llave de oro se encontraba en poder de ellos. Se refiere que durante la siembra de maíz en el sector Llaqqueyoc, los Curacas se encontraban supervigilando el adecuado cumplimiento de las faenas de labranza para que la tierra brinde su generoso y preciado producto; en un momento de jolgorio y de manera fortuita la llave se deslizó entre los surcos sin ser percibido, ya al final de la jornada cuando el sol se encontraba en el ocaso, los Curacas se percataron de la pérdida de la Llave maestra, ordenaron de inmediato su búsqueda durante varios días, siendo vano todo esfuerzo. Desde entonces, en memoria a la pérdida de la llave, el sector fue denominado Chincallave.

Ahora las puertas del Templo permanecen cerradas, hasta encontrar la llave maestra. Solo esporádicamente en las silentes noches de luna llena, el templo se abre, implorando la asistencia de sus feligreses. Mientras la llave de oro con su fulgor lúgubre resplandece y gime en las noches encantadas.

Actualmente, Batan Orcco, no ha sido todavía investigado por los arqueólogos, por lo que el misterio persiste, bajo la celosa protección de los herederos de los Waros,…

2 comentarios:

  1. buen artículo: yo conocía la historia por lo que nos dijeron en el cole, pero no conocía la leyenda completa. Gracias

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  2. FELICITACIONES AL DUEÑO DEL BLOG, ABRAZOS DESDE SALTA. OTRO MUERTO EN UN TRÁGICO ACCIDENTE PARTÍCIPE DEL COMPLOT CONTRA EL CONCEJAL ESOTÉRICO GUILLERMO CAPELLÁN: EL EMPRESARIO JUAN JOSÉ GAY:
    La maldiciones de las que, en Argentina hay testimonios concretos y se cumplieron y se siguen cumpliendo, fueron las que luego de estar casi 100 días injustamente en la cárcel de Villa Las Rosas en Salta (Argentina) profirió el ahora mundialmente conocido CONCEJAL ESOTERICO GUILLERMO CAPELLÁN, a través de un Programa INFORMATIVO (FM PACIFICO- SALTA, ARGENTINA, conducido por el periodista Daniel Salmoral en el año 2003. Tambiçen los hizo en el Programa La Cigarra, conducido por el preconocido periodista Jorge Villazón. El político argentino fue preciso con nombres y apellidos de los que habían conspirado en su contra para acusarlo de una FALSA VIOLACION en perjuicio de un menor de 16 años, RODRIGO EMANUEL CHAVARRÍA. El esotérico político vaticinó "Chavarría vivirá preso" y asi fue. Increíble pero cierto, los que partciparon en forma directa en el complot contra el Concejal Capellán tuvieron muertes trágicas y enfermedades terminales. Lo último que sucedió el año pasado es la muerte en un accidente motociclista del empresario Juan José GAY quien se prestó al complot poniendo a disposición del Locutor MARTIN GRANDE el galpón de su empresa en el Parque Industrial de Salta para que se guardaran los vehículos de propiedad del edil peronista y ocultista Guillermo Capellán, automóviles que le hicieron secuestrar para apropiarse de ellos con falsas querellas y demandas. NINGÚN VEHÍCULO QUEDÓ EN MANOS DE LOS CONSPIRADORES. Yo, en persona, escuché al político maldecir con nombres y apellidos a quienes lo destruyeron... en aquel entonces, el el año 2003 y 2004, las declaraciones de Guillermo Capellán me produjeron lástima o risa, hoy ya no... dejo a criterio de todo el mundo este testimonio. ME CONSTA, DOY FE... Busque en Internet: "Guillermo Capellán, o Maldiciones Concejal" y podrán obtener toda la información sobre este extraño y probado fenómeno paranormal.

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