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lunes, 8 de junio de 2015

Los diferentes tipos de celos y su efecto



Pocos nombres son tan controversiales como el de Sigmund Freud (1856-1939), a cuya brillante mente debemos el método del psicoanálisis. Su obra es la base de la mayoría de las teorías y los estudios psicológicos de la actualidad, por ejemplo, el estudio de los celos. La celotipia no es sino el resultado de múltiples investigaciones serias que tomaron como referencia las aportaciones que Freud publicó sobre el asunto.

Hoy no te hablaré de cosas muy complicadas, sólo te diré en pocas palabras, lo que el padre del psicoanálisis decía sobre el fenómeno de los celos a partir de lo que observaba en sus pacientes.

¿Qué son los celos?

La definición de celos que da Freud es una combinación de los siguientes elementos:

Duelo por la pérdida (real o no) del amor del ser querido. El paciente celoso se muestra persistentemente triste por creer o descubrir que su amor no es correspondido.

Afrenta narcisista. A los ojos del paciente, el amor de la persona querida no desaparece, sino que se dirige hacia otro ser, lo cual hiere su amor propio; es un ataque a su autoestima.

Hostilidad hacia los rivales. ¿Has notado cómo algunas chicas y algunos novios o esposos se portan agresivos o intimidades con las personas que rodean a la pareja? El celoso siempre se portará hostil con aquellos en quienes vea una posible competencia, sea esta situación imaginada o real.

Autocrítica inestable, que tiende a responsabilizar al mismo individuo de causar su propia pérdida.

Niveles de celos

Freud clasificó los celos según su intensidad, en los siguientes estratos:

1. Celos "normales"

Cuando Freud dice "normales" no se refiere a que sean aceptables o positivos, sino que son los celos que se presentan más frecuentemente. Estos contienen dos o más de los elementos enumerados arriba, por lo que podemos decir que alguien que está padeciendo alguna de esas circunstancias indica ya un cierto nivel de sufrimiento y dolor.

2. Celos proyectados

En psicología, el término proyección se refiere a depositar en el exterior procesos inconscientes propios. Dice Freud que estos celos proyectados "provienen así en el hombre como en la mujer de la propia infidelidad practicada de hecho o de impulsos a la infidelidad que han sido controlados (reprimidos)."

Antes de que te sientas incómodo, quiero recordarte que estoy citando un estudio, no a un reverendo que acusa en el púlpito de la iglesia. Freud dijo que: "Es una experiencia cotidiana que la fidelidad, sobre todo la exigida en el matrimonio, sólo puede mantenerse luchando contra permanentes tentaciones". El problema no es haber cedido o no a esas tentaciones, sino el no poder dejar de percibir situaciones de riesgo de pérdida de la fidelidad de la pareja; las cuales provienen de la sobre-interpretación de gestos, ademanes y diálogos, además del mismo temor a que la pareja esté siendo sometida al mismo influjo de tentaciones que uno. Por supuesto, como es de suponerse, cuando hablamos de psicoanálisis, estos procesos no son conscientes.

3. Celos delirantes

En casos extremos de celos, el paciente no sólo se enfrenta a las hipotéticas situaciones en que el amor de su ser querido esté en riesgo de desaparecer o derivarse hacia otra persona, sino que incluso es presa de etapas en las que puede visualizar a su pareja en el acto mismo de la infidelidad. A veces, el delirio es de tal magnitud, que el paciente celoso lo experimenta creyendo estar viviendo en carne propia la infidelidad de su ser querido, como si pudiera meter su mente en el cuerpo de su pareja, lo que le permite "comprobar" el acto desleal.

En la cultura popular y en el arte, este nivel de celos es tema de cierta recurrencia. Por ejemplo, este es el nivel de celos que parece describir la canción Mr. Brightside, de The Killers, pues va describiendo las emociones insoportables de celos cuando alguien cree que su pareja lo está engañando. De igual manera, el personaje de Tereza, en La insoportable levedad del ser, del autor checo-francés Milan Kundera, padece alucinaciones persistentes y sueños reiterados en los que presencia el acto de infidelidad de Tomás, su esposo.

Buscar ayuda

Estarás de acuerdo en que nadie puede ser feliz viviendo así. Lo primero que se debe admitir es que sentir celos no es adecuado. Si por "normal" entendemos que ocurre con mucha gente, entonces recuerda que mucha gente padece diabetes, mucha gente tiene mala alimentación y mucha gente reprueba materias en la escuela: aunque sea normal, no es bueno ni aceptable.

Una vez que uno admita que se experimentan celos (de cualquier nivel), es necesario buscar ayuda profesional, para que sepamos cómo salir de ese estado de tensión emocional que mina nuestra capacidad para ser felices. No vamos a el psicólogo por estar locos, vamos porque queremos preservar nuestra salud mental y estar emocionalmente completos para dar y recibir amor.

(FUENTE: vanguardia.com.mx)

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